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Puedes salvar a tus amigos, o puedes salvarlo a todos {Lily}

Mensaje por James C. Potter el Mar Dic 12, 2017 10:01 pm


Puedes salvar a tus amigos, o puedes salvarlo a todos
James C.
Potter


James era un arrogante inmaduro, siempre lo había sido. EL chico tenía la mejor opinión de si mismo y muchas veces fundamentado en el amor incondicional y desmedido que sus padres le proporcionaban, así como del que le daban los merodeadores, en especial Sirius que alababa todos los aspectos de la personalidad de James, aún cuando el chico no estaba haciendo las cosas bien. Y es que todos alrededor del moreno siempre lo alababan por cualquier cosa que hiciese, incluso una estupidez como desnudar a Quejicus frente a todo el alumnado meses atrás. Algo que le pareció divertido en un momento pero queluego  lo tenía profundamente apenado en el interior. Es que de todas las miradas había una que lo observaba con una particular desilusión y casualmente eran los ojos verdes de Evans. La única cuerda en esa multitud de simios aduladores. Ni siquiera Remus fue capaz de detenerlo o regañarlo, pero ella sí y eso fue todo para él.

Estaba actuando peor que unos abusivos y racistas Slytherins con toda su perorata de la sangre pura y la limpieza del mundo mágico. Y aunque no le comentó nada a ninguno de sus amigos, fue algo que hizo mella en el y en definitiva era algo de lo que se avergonzaba profundamente. James podía ser un creído, pero no era una mala persona. Si algo lo caracterizaba, más que llamar la atención constantemente, era el hecho de dar todo de sí por y para sus amigos. Le gustaba ser popular de cierta forma  pero no si lo hacía de mala manera.

Es por eso que un mes después de aquél accidente y para redimirse consigo mismo comenzó a ayudar a los más indefensos. Ellos no eran hermosos o especialmente mágicos. Seguramente nadie iba a enterarse de que les estaba dando una mano, pero aún así, de alguna forma bizarra, lo estaba disfrutando. James les ayudaba con algún quehacer doméstico o simplemente defendiéndolos ante los abusivos y como recompensa tenía un montaña de comida cada tarde y el amor incondicional de Daisy, la pequeña elfa doméstica de verdes y saltones ojos, casi tan verdes como los de Lily, algo que obviamente le causaba simpatía. Al menos tenía un plan b en caso de que Evans terminara por rechazarlo definitivamente.

El moreno se encontraba en la cocina, como cada semana, ayudando a Daisy con una caja de cerveza de manteca, trasladándola de un sitio de la cocina  a otro mientras era seguido por la anonadada pequeña. Los merodeadores, o quizás sólo Sirius, debían de estar buscándolo con desesperación, pues sus secretas escapadas hacia las cocinas terminaban por ser cada vez más duraderas y sospechosas. Ninguno de ellos sabía a ciencia cierta que era lo que James tramaba o hacía cada lunes por la tarde, o con quien se revolcaba. Si supieran la verdad no darían crédito en absoluto. EL chico ni siquiera hacía su cama, así que estar ayudando a los elfos domésticos del colegio jamás sería la primera opción para dar con él. Incluso Remus parecía más preocupado de lo normal. Era extraño que Potter desapareciera por tantas horas sin aviso previo.



Con Lily Evans  · 18 PM. · Cocinas ©️

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Re: Puedes salvar a tus amigos, o puedes salvarlo a todos {Lily}

Mensaje por Lily Evans el Miér Dic 13, 2017 12:34 am

Una ancha sonrisa de dientes blancos fue dedicada a un grupo de tímidas y adorables niñas de primero, las cuales se habían acercado para pedirle indicaciones sobre los tiempos exactos en que las escaleras decidían cambiar para asegurarse de que no perderían ninguna de sus clases por perderse en una parte desconocida del castillo. Como prefecta, era su deber ayudar a todo aquél que lo necesitaba dentro de su casa y, junto con Remus, su compañero, ser la representante de la comunidad de leones para el resto del colegio. Por supuesto, Lily no iba a dejar que aquella responsabilidad se le subiera a la cabeza, de hecho, su rutina no había cambiado demasiado más allá de algunas rondas nocturnas que compartía con su amigo. Habían tenido una pequeña charla en la sala común uno de los primeros días de clase sobre cómo podían acercarse a ellos si necesitaban ayuda, y los niños ahora simplemente se aparecían en el medio de su día o el de su compañero, pidiéndoles indicaciones y ayuda en ciertas asignaturas difíciles. Para ella no era una molestia, el año apenas había comenzado y aun no tenían demasiadas responsabilidades académicas; además, el entusiasmo y nerviosismo de aquellos niños le recordaba a ella misma, le recordaba cuán maravillada y perdida se había sentido el primer año, ingresando a un mundo completamente diferente al suyo, dando un salto ciego hacia un lugar desconocido.
Entonces en ello se encontraba, dejando que las niñas se retiraran y dirigiéndose hacia la biblioteca para entretenerse con algo de lectura ligera, tal vez incluso esperaría a que alguna de sus amigas apareciera y la acompañara en su afición literaria. Su mente divagaba, volaba lejos cual bandada de gorriones mientras sus pasos ligeros se movían con gracia y naturalidad por un sendero que ya conocía, que ya había recorrido un centenar de veces y que era casi tan automático como respirar. Su mano pequeña de unas pulcramente pintadas de rojo se alzó con dulzura para saludar al profesor Slughorn, quien pasó a su lado con su usual sonrisa entusiasta. Ese día parecía ir increíblemente bien, parecía estar desarrollándose de una forma placenteramente fluida, tal vez tendría suerte y todo el día pasaría sin ningún tipo de alboroto o complicación…
Oh, por supuesto, allí estaba Potter.
Rodó los ojos anticipadamente, esperando una de sus estúpidas y sexistas frases que usaba en sus desesperados intentos de coquetear con ella. No obstante, no recibió nada, James ni siquiera se percató de su presencia; después de todo, ella se encontraba detrás de él, y a una distancia más que considerable, el muchacho simplemente continuó caminando a través de los colmados pasillos sin mirar atrás. Su comportamiento la obligó a fruncir el ceño con desconfianza, no parecía estar comportándose como siempre, no se pavoneaba con arrogancia; sino todo lo contrario. Parecía estar muy apresurado, casi encorvándose sobre sí mismo para evitar contacto visual con nadie y salir de allí lo más rápido posible.
Aquello despertó un mal presentimiento dentro de ella. Tal vez estaba siendo prejuiciosa, tal vez estaba malinterpretando la situación…pero se trataba de James Potter, era más que evidente que cada vez que rehuía de los pasillos de esa manera era porque estaba buscando una víctima para acosar y humillar como sólo él sabía hacer. La prefecta de Gryffindor dejó escapar un bufido producto de pura rabia e indignación antes de decidirse a seguirlo.
Caminó más despacio que él, por supuesto, pero se encargó de no perderlo de vista, cual detective que se aproximaba a la escena del crimen, cual depredador que acechaba a su presa con el brillo malicioso en los ojos verdes propio de un trabajo que debía hacerse de forma correcta, una catástrofe que debía detenerse antes de comenzar. James Potter era una bomba de tiempo, y ella era la única persona que podía salvar todo lo que iba a erradicar con su explosión.
El recorrido fue largo, al punto que realmente le sorprendió la dedicación del león, que realmente quisiera recorrer todo el castillo sólo por una broma pesada. En más de una ocasión, debió esconderse detrás de una columna en los momentos en que James decidía voltearse, probablemente siendo consiente del par de pasos que seguían los suyos. Sin embargo, fue fácil despistarlo y recorrer su camino hasta llegar a la zona de las mazmorras (por supuesto, ni siquiera le sorprendía, seguro planeaba hacer alguna estupidez frente a la sala común de Slytherin). Y fue en una curva que dirigía a la sala común de Hufflepuff, donde lo perdió de vista. Frunció el ceño con frustración, sin poder creer que el merodeador había sido lo suficientemente ágil como para escapar de su visión de lince. Se sintió decepcionada consigo misma y chasqueó la lengua antes de apoyar la espalda sobre la entrada  a la sala común de los tejones, teniendo un sorprendentemente aburrido cuadro de frutas justo frente a su rostro.
Suspiró con pesadez, asegurándose de barrer sus ojos verdes alrededor del pasillo una vez más, sólo por si acaso, ni señales de nadie.
¿Dónde pudo haberse metido esta vez…?

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she had a way of seeing BEAUTY in others.
even -and perhaps, most especially- when that person couldn't see it in themselves.
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Lily Evans

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